lunes, 1 de agosto de 2011

Mentiras y gordas

Acabo de ver una película.
Tiene un momento súper tierno.

Pero el final, le da un sentido distinto a toda la película, como si todos fuesen ángeles exoneradores.
El final. Esa secuencia a cámara lenta. Hace que la película de alguna manera valga la pena, y la eleva.


Y después, en los créditos, Alaska.

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